CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

lunes, 21 de mayo de 2018

DOMINGO GASCÓN Y GUIMBAO EN ANÉCDOTAS (II)


LA PRODIGIOSA CIRUGÍA DE SU PADRE Y SUS RECONOCIDAS ORTOPEDIAS
AMPUTACIÓN DE UNA PIERNA A UN SASTRE DE ALCAÑIZ


En su Miscelánea turolense podemos leer la siguiente intervención de su padre a un sastre de Alcañiz que, por cierto, era el padre de un tenor lírico ligero, Amable Leal Alegría, que alcanzó cierto prestigio a finales del siglo XIX y principios del veinte al que le hemos dedicado en este blog alguna entrada e incluso un libro:


AMABLE LEAL.TENOR
“Día 23.- Año 1884.- Muere en Alcañiz el maestro sastre Eusebio Leal. Algunos años antes, y cuando contaba unos treinta años de edad, se hizo amputar, sin necesidad alguna,  una pierna imperfecta que tenía, sin más objeto que colocar después una de goma para disimular mejor su defecto físico.  Hizo la amputación el profesor de cirugía D. José Gascón de Allué; pero antes se hizo constar en escritura pública que la operación se hacía por mandato imperativo desinteresado. Presenciaron esta operación varios profesores por lo raro del caso. El valiente sastre satisfizo su aspiración de muchos años y usó la pierna de goma hasta su fallecimiento.”




ORTOPEDIA OCULAR- OJO ARTIFICIAL



En El Genio Quirúrgico, en el número correspondiente al 15 de noviembre de 1868, se daba cuenta de que Gascón de Allué había preparado una colección de ojos artificiales donde se representaban distintas enfermedades y destacaba de manera especial, cito textualmente: “un ojo al natural donde a beneficio de cierto resorte se dilata y contrae la pupila con una regularidad que sorprende”; la noticia finalizaba con la felicitación al cirujano “por haber sido el primero en España y en el extranjero, en confeccionar un ojo artificial con movimiento en el iris”.


sábado, 12 de mayo de 2018

RESEÑA DEL LIBRO "OCULTO EN LA MIRADA" DE MARI CRUZ AGUILAR



DE OJOS Y SECRETOS VELADOS POR CELOSÍAS



Durante el año 2017, María Cruz Aguilar Oliveros, periodista turolense, se descubrió como narradora de corta distancia ganando el concurso de relatos breves del Certamen Mirambel Negro y el de relato corto de la comarca Cuencas Mineras, pero no conforme con esto, alzó el vuelo con una obra de más largo aliento, Oculto en la mirada, con la que obtuvo también el Premio de Novela Corta del Maestrazgo y que de alguna manera suponía dar continuidad y cerrar el microrrelato ganador del primero. Un año redondo para esta redactora de Comarcas del Diario de Teruel, que ha sabido sacar el máximo partido a sus más de diecisiete años recorriendo la geografía turolense, con la finalidad de informar del acontecer de sus pueblos.


Oculto en la mirada es una historia de intriga y suspense ambientada en dos épocas: desde el presente, la restauradora Lidia Lahoz, conforme va sacando a la luz y restaurando las decoraciones en grisalla ocultas en las paredes del Convento de las Agustinas de Mirambel, en especial las encontradas en una celda de castigo, va descubriendo al lector los terribles hechos acaecidos a comienzos del siglo XVIII a Cecilia Terrer, una monja encerrada entre aquellas cuatro paredes y que alguien en la actualidad está empeñado en seguir manteniendo ocultos.


RESEÑA PUBLICADA EN EL HERALDO.
Junto con las dos protagonistas, mujeres de carácter ambas, el tercer gran personaje es el Convento, un edificio con personalidad propia y central en la estructura urbanística de Mirambel, un pueblo “cerrado, hierático, misterioso”, como lo describiera ese narrador excepcional que fue Pío Baroja y al que dedicó toda una novela, La venta de Mirambel, cuyo protagonista, Francisco Montpesar también vivirá su diabólica historia en este espacio conventual y cuyo mirador de tres balcones superpuestos, clausurados por celosías muy primitivas en sus balaustradas, corona el arco central de entrada a la villa y lo convierte en ojos desde los que mirar su acontecer diario sin ser visto, al tiempo que se puede ocultar tras ellos el más espantoso secreto.

         Mari Cruz Aguilar narra en menos de cien páginas, con un estilo sencillo, ágil y eficaz, una historia trágica e intensa que atrapa al lector y lo obliga a no abandonar su lectura hasta llegar a su conclusión y conocer por boca de uno de sus personajes toda la verdad de lo ocurrido; es más, incluso lo incita a visitar ese hermoso “pueblo museo” y tratar de deslindar por su cuenta lo real de lo ficticio de la trama, con lo cual, el objetivo final del Premio cosechado por la novela de “ligar el territorio con la literatura en obras que inviten a descubrir el alma del paisaje y de las gentes del Maestrazgo”, se habrá cumplido por completo.

Sin duda, Mari Cruz no tardará en sorprendernos de nuevo, tal vez con alguna obra de más largo recorrido. Tiempo al tiempo.



María Cruz Aguilar Oliveros, Oculto en la mirada, Cantavieja, Comarca del Maestrazgo, 2018.

sábado, 5 de mayo de 2018

DOMINGO GASCÓN Y GUIMBAO EN ANÉCDOTAS (I)




DE SU PADRE Y DE SU ABUELO

Abuelo: Domingo Gascón Puerto

Domingo Gascón y Guimbao desciende de una familia ilustrada turolense por los cuatro costados. Tanto por parte de madre como de padre tuvo ascendentes con estudios. Centrándonos en su abuelo paterno, Domingo Gascón Puerto, fue un reconocido farmacéutico y botánico natural de Ejulve, cuya farmacia, archivo personal y herbario fueron quemados en la guerra de la Independencia por ser un declarado defensor de España.

Padre: José Gascón de Allúe

Su padre, José Gascón de Allúe, fue un reputado barbero y cirujano nacido en Escatrón, aunque en el esbozo de su biografía realizada por su hijo y publicada en su Miscelánea turolense, dijera que había nacido en Ejulve, por aquello de incluirlo en las personalidades de nuestra provincia, pecado venial tan disculpable como innecesario, pues el amor por su tierra de su progenitor, sobradamente demostrado en numerosas ocasiones, lo redime de ese hecho circunstancial y ajeno a su voluntad y lo convierte, como luego veremos, en un turolense de corazón, que es mucho más importante.

Hasta el siglo XIX, las profesiones de barbero y cirujano en muchas ocasiones confluían en la misma persona, así igual cortaban la barba y el pelo, que hacían sangrías, extraían muelas, blanqueaban los dientes con aguafuerte, sajaban granos o amputaban miembros. Este extraño mestizaje de oficios surgió por las disputas de los gremios de cirujanos y barberos: los primeros eran profesionales con estudios y como era natural cobraban mucho más por sus servicios; sin embargo, los barberos eran más solicitados por la variedad de servicios que prestaban y además resultaban más económicos, de manera que para el pueblo eran más accesibles y en muchos casos también se hicieron con la confianza de nobles.  De hecho, cuando los cirujanos-barberos dejaron de ser ambulantes y se establecieron en un local, adoptaron como distintivo de su profesión para colocar en sus puertas un cartel con una mano levantada de la que chorreaba sangre que caía a la sangradera. Con el tiempo, el realismo de lo representado evolucionó hacia un cilindro en el que sobre el rojo del fondo se ataban trozos de venda blancas, para, finalmente fijar sobre sus fachadas un poste blanco y rojo, que era más discreto  y atemorizaba menos a los clientes.

José Gascón de Allúe, que ejerció la profesión durante treinta años en Albarracín, Mora de Rubielos, Aliaga, Camarillas, Calanda y Alcañiz. Alcanzó un importante prestigio como dentista, especializado en higiene bucal,  hasta el punto de ser propuesto para dentista por la misma reina Isabel II, se lo quiso llevar a la corte como médico de cámara, cargo que el padre de Domingo Gascón no aceptó, quizá por ser republicano y, sobre todo, por no abandonar su provincia.

Escribió numerosos artículos en prestigiosas revistas médicas y de cirugía y un libro titulado Higiene alimentaria y más tarde un folleto sobre la Pústula maligna.

CONTINUARÁ...