CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

lunes, 16 de octubre de 2017

EXPOSICIÓN EN TERUEL, "16 PERSONAJES QUE MARAVILLAN Y ... MIGUEL DE CERVANTE


La exposición “16 personajes que maravillan y… Miguel de Cervantes” llega a la capital turolense


La muestra, organizada por el Gobierno de Aragón y Acción Cultural Española, se exhibe hasta el 13 de noviembre en el edificio de Bellas Artes del Campus de Teruel.

Con esta exposición se rinde homenaje a uno de los grandes escritores de la literatura española en el IV centenario de su muerte en 2016.

Tras el éxito de público en el Museo de Zaragoza, la exposición itinerante “16 personajes que maravillan y… Miguel de Cervantes”, llega a la capital turolense donde permanecerá abierta al público hasta el 13 de noviembre en la sala del edificio de Bellas Artes de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza, en el Campus de Teruel. La muestra, organizada por el Gobierno de Aragón y Acción Cultural Española (AC/E) con motivo del IV centenario de la muerte de Cervantes en 2016, pretende visualizar las obras literarias del escritor a través de sus personajes, invitarnos a su lectura y difundir la riqueza de su creación. 

Con ROSA NAVARRO, un verdadero privilegio

La exposición, comisariada por Rosa Navarro, especialista en literatura española de la Edad de Oro y catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, ha sido producida contando con la creación artística y la escenografía del figurinista Pedro Moreno (Premio Nacional de Teatro 2015). 
Da un poco de pudor explicar quién es Rosa Navarro Durán, pero para los despistados diremos que es catedrática de Literatura española de la Universidad de Barcelona, donde ejerce la docencia desde el año 1969. Es especialista en literatura española de la Edad de Oro y adaptadora de textos clásicos para niños y para estudiantes. Desde el año 2000 ha formado parte del jurado del Premio Príncipe de Asturias (desde 2014 Princesa de Asturias) de las Letras. Desde 2002 ha publicado varios estudios sobre una nueva forma de leer el Lazarillo de Tormes y ha descubierto, por fin, aunque algunos se resistan a aceptar su teoría, que su autor es Alonso de Valdés. Entre sus numerosos ensayos ha dedicado algunos a analizar el estilo de santa Teresa.

Pretensión de la exposición



La muestra traza la vida literaria de Cervantes (1547-1616) a través de un recorrido por su propia obra: desde su primera creación, La Galatea (1585), una novela pastoril, a la última: Los trabajos de Persiles y Segismunda, relato bizantino que se publicó póstumamente, en 1617. Las palabras y creaciones literarias dibujan en este recorrido el retrato de Cervantes en la historia, teniendo como guías a sus personajes literarios, que son los que las pueblan y dan vida, y a él mismo, que es su creador. No se puede imaginar la vida de Cervantes sin que vengan a la mente sus creaciones, sus inolvidables personajes: don Quijote y Sancho, Rinconete y Cortadillo, el Licenciado Vidriera y muchos más.

En esta galería de personajes se incluye también la presencia del novelista en sus creaciones: como personaje y como escritor, dialogando y hablando de sí mismo o de sus obras. La elección de tales caminos está basada en el principio que rige la obra de Miguel de Cervantes: deleitar enseñando, o lo que es lo mismo: divertir al público y ponerle ante los ojos esa selección de creaciones cervantinas, para que las personas que vean la muestra puedan ir conociendo (o reconociendo) a esos entes de ficción que salieron de la pluma del gran escritor. Y a la vez, ofrecer una imagen del novelista desde dentro, desde su propio taller de creación, es decir, desde lo que lo convierte en creador universal, viéndolo todo en su tiempo histórico.

La galería de personajes es una invitación a la lectura, pero también son los cuadros vivos de una exposición literaria. Junto a ellos habrá un pequeño resumen de su vida, un breve guión redactado a partir del texto cervantino que permitirá al público conocerlos de cerca. Tendrá además en sus manos objetos que asociará a ellos para que permanezcan en su recuerdo: una mirilla, frascos de vidrio, un laberinto de naipes, lunas menguantes, unas extrañas gafas, ovejas y peces, una lluvia de monedas y, sobre todo, máscaras. La puerta de entrada ficticia que da acceso a la exposición invita al visitante a adentrarse en un mundo de fantasía para conocer a los personajes cervantinos de una manera amena, didáctica y visual.


Recorrido cronológico por la obra de Cervantes

La parte principal de la exposición se compone de 9 módulos-libro que se muestran abiertos, en los que se sitúa la escenografía que representa a cada personaje, los elementos de atrezzo y explicación del decorado, y los elementos que identifican cada obra: personaje, título y libro al que pertenece, fecha y, junto a ellos, un resumen breve de la trama.Los 8 primeros, de color rojo, contienen a 16 personajes, unidos dos a dos por pertenecer a la misma obra o al mismo texto impreso. Se ha escogido el número 16 para subrayar el año que une el de su muerte en 1616 y el de esta conmemoración en 2016. Por último, se presenta un libro dedicado exclusivamente al autor, Miguel de Cervantes.

En el primer módulo-libro, a través del principio y final de la obra literaria de Cervantes, vemos a su primer personaje, la pastora Galatea, porque Cervantes empezó a novelar siguiendo un camino conocido, el de los libros de pastores (1585). Y junto a ella se puede ver a los protagonistas de Lostrabajos de Persiles y Sigismunda, la novela bizantina que vio la luz en 1617, ya muerto el escritor. 

Los módulos 2, 3 y 4 recorren la primera y segunda parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605 y 1615), en la que aparecen primero Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, pero también Dorotea y el Caballero de la Blanca Luna, ylos duques, y Clavileño, que mucho tiene que ver con ellos. Los seis personajes invitan a entrar de lleno en ese libro abierto que tiene que ser para todos Don Quijote de la Mancha.

A continuación se pueden ver las Novelas ejemplares (1613), a las que, por ser doce, se les ha dedicado el módulo 5 y el 6. Contienen cuatro retratos y sus trucos: Rinconete y Cortadillo, junto al licenciado Vidriera; ellos, entre naipes, y él entre frascos de vidrio. Y luego aparece bailando Preciosa, la gitanilla, bajo una lluvia de monedas gracias a su arte. Y a su vera, dos perros que hablan: Cipión y Berganza. Los visitantes, que podrán ponerse sus máscaras, comprobarán que es cierto tal prodigio.

En los siguientes libros, el módulo 7 y 8, el visitante descubrirá a cuatro personajes de teatro, de las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos que se publican en 1615. Los protagonistas ahora serán Chanfalla y doña Lorenza, que son esenciales en los entremeses El retablo de las maravillas y en El viejo celoso. Y luego otros dos, La Gran Sultana y Pedro de Urdemalas, ya que ellos dan nombre a las comedias en que cobran vida; pero hay que verlos retratados en su libro, tras la celosía ella, con sus máscaras él. 

Y por fin, el autor, Miguel de Cervantes Saavedra, al que se ha dedicado un libro-módulo completo, un espacio propio hecho de imágenes y palabras, en un audiovisual que recoge el discurso de su vida y obra de forma sencilla, pedagógica y sugerente. Es un libro único donde se recuerda que todas esas creaciones literarias salieron de su genial imaginación e inmensa capacidad expresiva. El módulo del escritor cambia el color exterior, a azul, y se le sitúa en un lugar destacado del espacio expositivo. El público podrá disfrazarse con la ropa y complementos típicos del Siglo de Oro: gorgueras, telas, gorros.... Además, se podrá usar la cubierta del libro a modo de photocall para llevarse un recuerdo fotográfico de la exposición.

Para hacerse una idea de la exposición subo este vídeo 


“16 personajes que maravillan y….Miguel de Cervantes” ha sido producida por Acción Cultural Española (AC/E) en un doble formato con la idea de que se pueda ver de manera simultánea en América y en España. Así, tras su paso por Bogotá, Medellín y León (México)actualmente se pueden ver enel Museo Franz Mayer de México D.F.Y en España se han podido ver en Alcalá de Henares y en Madrid, en la Biblioteca Nacional de España.

Un último vídeo






jueves, 12 de octubre de 2017

RESEÑA DE LA NOVELA, "TODA LA VIDA", DE HÉCTOR AGUILAR CAMIN.







DILEMAS MORALES Y PRECISIÓN NARRATIVA






Toda la vida, la undécima y hasta la fecha última novela del periodista, historiador, filósofo y novelista mexicano, un verdadero referente de la intelectualidad del país azteca, Héctor Aguilar Camín, es la historia de una pasión múltiple y de una triple búsqueda: de un amor perdido, de un asesino y del recuerdo de los lugares de la bohemia de juventud. La novela conjuga periodismo, política y nostalgia. Quizá haya una última búsqueda más, tal vez la más importante: la de la precisión narrativa, la de la esencialidad de la escritura.

Por un lado, es la historia de una pasión amorosa, de una huida y de un regreso, de un “amour fou”: Serrano, escritor de profesión, se pasa media vida huyendo de la mujer que ama, Liliana Montoya, y la otra media tratando de encontrarla y recuperarla, como en la canción de Lucio Dalla que da título a la novela, o mejor, como la letra que canta Emmanuel: Toda la vida “para escapar de tus heridas/ Para buscar la aventuras que me liberen de tus besos…/Toda la vida para olvidarte/Para perderte y recuperarte…/ Como un romántico suicida…”

Por otro, es también la historia de una pasión periodística, que arranca en la amorosa y da lugar al primer dilema moral: ¿es posible vivir con un crimen en el corazón de una relación amorosa? En la segunda página, tras la presentación del protagonista y su femme fatale borrachos, se comienza a dibujar el arranque de la novela negra que también es Toda la vida: Liliana le confiesa haber mandado matar al violador de su hermana menor. Acto seguido, el narrador –¿el mismo Aguilar Camín?, seguramente sí- nos advierte: “Es tiempo de decir que soy un escritor, que no hay inocencia en mis frases ni en mi camino narrativo. Voy a la vez al sesgo y al grano; no basta leer lo que escribo, hay que sospechar.” Sospechar de su memoria, de su sobriedad, de su cordura, de su escritura, de la investigación policial, de la periodística que está realizando sobre la matanza de Huitzilac, organizada desde el poder… Sospechar de todo y de todos. Las cartas están sobre la mesa, las reglas son conocidas y el juego metaliterario ha comenzado.
Tras la historia de amor se esconden las sombras, siguiendo los pasos de Liliana y de su “terciopelo azul”, acompañando a Serrano, iniciamos un camino de autodestrucción y comienza un viaje hacia lo desconocido, pero no por ello ajeno a nosotros, caminamos hacia aquello que habita cotidianamente justo a nuestro lado, de forma perenne, inadvertida y sigilosa, y descubrimos una realidad paralela que siempre ha estado presente en nuestro entorno, pero cuya existencia nos pasa desapercibida hasta el aciago día en que los vértices de nuestros mundos confluyen, y pasamos de una realidad conocida a otra sorpresivamente ignorada, nos sentimos atrapados en un mundo de pesadilla, que nos repele y atrae a la vez. Este descenso a los infiernos dentro de la rutina cotidiana podría interpretarse como una perversión del mito platónico de la caverna: la luz exterior que para el ateniense iluminaba el camino de un conocimiento verdadero sería para Aguilar Camín sólo una agradable apariencia que oculta un mundo sombrío. Toda la vida es pues también una historia de putrefacción moral, política y social. 

Con unos personajes redondos, de carne y hueso, y una prosa limpia, esencial, precisa, sin impurezas, con las descripciones y los adjetivos justos, sin adornos, aderezada tan solo con un tan sutil como irónico humor, en un ejercicio de escritura depurada al máximo, encomendada al “dios de la materia mínima”, fundamentada en una economía de recursos propia del cuento, Toda la vida es zumo de novela, una nouvelle donde la violencia es relatada “en off” y en la que, con estudiada concisión, admirable empleo de la sugerencia y ejemplar manejo de la elipsis, se narra una historia molesta y oscura que pretende sacudir conciencias y plantear al lector más preguntas que respuestas, hasta obligarle a reconsiderar conceptos que hasta ese momento creía tener claros como bien/mal, pureza/suciedad, dignidad/castigo, verdad/mentira, realidad/ficción, etc. 


Toda la vida tiene mucho de reflexión metaliteraria, también contiene crítica social y política, pero, sobre todo, es una historia vibrante como el golpeteo de la sangre en las venas que nos transmite la pasión por vivir y nos permite sabernos vivos, de alguna manera, es también nuestra propia historia de seres en perpetuo conflicto, anhelantes de romper con la rutina, de vivir experiencias en el lado oscuro de la vida, de recuperar el tiempo ido con sus lugares de diversión y amores perdidos, en definitiva, una historia en la que siempre estamos pagando nuestros crímenes, tan indisolubles de lo que somos como nuestros actos de nobleza o generosidad. “Toda la vida coleccionado mil amores/ Haciendo juegos malabares…” 

Esta reseña se publicó en el núm. 123 de la revista cultural TURIA
HÉCTOR AGUILAR CAMÍN, TODA LA VIDA, Barcelona, Penguin Random House, 2016.










miércoles, 4 de octubre de 2017

RESEÑA DE "ROMANCERO NEGRO. TREINTA POEMAS DE SEXO, CRIMEN Y DESAMOR", DE JOSÉ LUIS GRACIA MOSTEO



CANTAR Y CONTAR
       
Decía mi admirado José Luis Alvite que la vida es de una belleza distinta y emocionante si la miras a través de una ventana con los cristales sucios, pero lo cierto es que la inmensa mayoría de la gente nos empeñamos en limpiar los cristales esperando ver con toda nitidez esa mañana luminosa de primavera en la que cantan los pajarillos al alba y verdean los campos, pero la realidad, contumaz, persistente en el error, se empeña en volverlos a ensuciar. José Luis, ahora no me refiero a Alvite, sino a mi también admirado Gracia Mosteo reivindica esa mirada turbia, cargada de excesos, la más real, de los cristales sucios: la del prostíbulo, la comisaría, la cárcel, el metro, los pisos patera, el manicomio… Su último poemario, Romancero negro, finalista del premio Fray Luis de León 2013 de poesía, sigue la estela -como obra en marcha- de su anterior, Blues de los Bajos Fondos (2009), si en este recorría la N-II de burdel en burdel, ahora con el monocorde sonsonete del romance de ciego peregrina por la ciudad cantando y contando, dando voz a sicarios, camellos, pandilleros, violadores, prostitutas, boxeadores sonados, inmigrantes… Pero el romance muta a Rap (Rhythm and poetry) en su segunda parte, para “adecuar el libro a la crispación de la calle”, nos confiesa, evolucionando como la escritura de sus poemas, que arranca en el plácido 2007 y se extiende hasta el turbulento 2014, con la crisis de las hipotecas en su nivel más asfixiante.

Gracia Mosteo se empeña en devolver la dignidad a aquellos colectivos que son condenados por la sociedad tradicional, o por lo menos les deja arrojar la pedrada de su terrible historia a la cabeza del lector sin cortapisas ni tapujos, con ironía y sarcasmo incluso, pero siempre con verdad: la de la realidad que se esconde tras los cristales sucios.

Los escenarios de sus personajes son lugares habitados por perdedores inevitables, seres juzgados y condenados ya desde su nacimiento o infancia, son tragedias clásicas contemporáneas. Al asomarnos a estos lugares y a su estilo poético también nos asomamos al alma del autor, a su pensamiento, a su formación intelectual, anticipada por las citas que abren los poemas y conforman una especie de autorretrato poético, un verdadero catálogo de poesía perfectamente armado y coherente, que va desde los clásicos hasta el siglo XXI.

En su primera parte, “Nuevos romances fronterizos”, formada por quince composiciones, las citas son de poetas griegos y latinos, Virgilio, Homero, Safo, etc., y con ellas Gracia Mosteo nos anticipa que como Arquíloco de Paros, se va a comportar como un libertino, un mercenario y un cínico (en el sentido filosófico de la palabra), como el inventor del yambo, se expresa en versos vulgares, nada refinados ni dados al sentimentalismo barato, escapa de tópicos, escribe a la pata la llana, para ser entendido por todos, con rabiosa sinceridad; como Tibulo, otro de sus referentes, con estilo sencillo, chirriantemente armonioso; como Simónides de Ceos entiende su poesía como una pintura "que habla", como un arte que entra inmediatamente por los sentidos, es una poesía plástica que participa de la incertidumbre de la condición humana ("Siendo hombre, jamás digas que va a pasar mañana"); como hiciera Juvenal con sus sátiras, García Mosteo denuncia con sus romances los vicios, las injusticias sociales y la indignidad de las clases dominantes; con Teognis de Megara participa de su minimalismo poético y como él en su poesía pretende realizar un retrato de la sociedad en un mundo cambiante, etc.

En la segunda parte, “Raps de los malos tiempos”, abandona a los clásicos para encomendarse a la poética hermosamente fea de la Generación Beat, de esos derrotados y marginados, pero a la vez pletóricos de convicción, como fueron Ferlinghetti, Lamantia, Kerouac, etc., que conviven en su bagaje poético con esos raros y marginales aragoneses como Miguel Labordeta, Julio Antonio Gómez -el Gordo del Nike-, Auseron, etc., y con escritores malditos como Poe, Genet, Bukowski y, sobre todos, aquel gran maestro de la burla, el inmenso cachondo, el último goliardo, François Villon, el primer asesino poeta. Mosteo, como Villon, elige a sus compañeros de viaje entre lo más degenerado del lumpen, son gentes “con mal en el alma y bien en el cuerpo”, como la poesía del francés, la suya es irreverente, sincera, divertida, clásica en su forma, pero radical en su fondo, un dardo lanzado contra la hipocresía social y la ceguera de la cultura oficial.

Yo, que contrariamente al prologuista del Romancero negro, Montero Glez, no voy de putas, y me empeño en limpiar esos cristales sucios cada día, recomiendo su lectura por divertida y auténtica, al fin y al cabo he de reconocer mi fascinación por ellas, aunque sea literaria y cinematográfica, de alguna manera mi vida sentimental es deudora de muchas putas de buenos sentimientos, desde las que visitaba e hipnotizaba Buñuel en su juventud, pasando por las de Cela, Vargas Llosa y García Márquez, ni qué decir tiene que en mi particular imaginario ocupa un lugar de privilegio esa cara con ángel que fue Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes o Julia Roberts dando vida a esa cenicienta rediviva en Pretty woman. Confesaré incluso que hubo una época que tuve como lectura de noche El arte de las putas, del relamido Moratín y, si me apuran, convendré con Mosteo y Glez que, quizá hubiera que proponerla como lectura obligatoria en Enseñanzas Medias.

JOSÉ LUIS GRACIA MOSTEO, ROMANCERO NEGRO. TREINTA POEMAS DE SEXO, CRIMEN Y DESAMOR, Toledo, Celya, 2017.





lunes, 18 de septiembre de 2017

CHARLA EN EL CASINO TUROLENSE SOBRE VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO.

VI CICLO "CUIDANDO Y MIMANDO NUESTRA CULTURA TRADICIONAL TUROLENSE"

Mañana, a las 20 h., en Salón de actos del Casino Turolense, hablaremos sobre el bajo de ópera de Alfambra, Victoriano Redondo del Castillo, al que le he dedicado mi último libro Voces turolenses en la lírica.
Subo el artículo de mi alumno Diego Saz sobre la rueda de prensa de presentación del VI Ciclo dentro del cual se enmarca esta charla y aprovecho para agradecer a la Agrupación Folklórica Ciudad de los Amantes su invitación, la verdad es que me estoy convirtiendo ya en un clásico dentro del mismo, pero para mí es importante tener este espacio para recuperar figuras de la cultura turolense, en este caso concreto, un cantante de ópera que merece la pena recordar y del que ya hemos hablado en diferentes entradas de este blog. Gracias y felicidades a la Asociación. 


Subo también el programa completo por si alguien está interesado. A disfrutarlo.




viernes, 15 de septiembre de 2017

RESEÑA DE PAULINA FLORES, "¡QUÉ VERGÜENZA!"



NOVÍSIMA NARRATIVA CHILENA





Que la narrativa chilena ocupa un lugar importante en la literatura hispanoamericana no lo vamos a descubrir nosotros, baste con espigar los nombres de Donoso, Edwards, Allende o Bolaño, para certificarlo, pero en esta ya mediada segunda década del siglo XXI se está descubriendo también como una de las más sólidas, no sólo por la altura de sus espigas, sino por lo abundante de su cosecha, con el plus añadido de que entre sus últimas generaciones hay una nutrida nómina de mujeres de altísimo nivel como Romina Reyes, Carmen Galdámez o Paulina Flores, por citar algunas. Esta última, nacida en 1988 y recién llegada al mundo de las letras, ha sido la prodigiosa revelación del pasado año con su primer libro de relatos, Qué vergüenza, un éxito de crítica y ventas en su país que acaba de desembarcar en el nuestro hace unos meses de la mano de Seix Barral como apuesta segura, avalada por el Premio Roberto Bolaño, concedido al cuento que da título al libro, y por el Premio de Literatura del Círculo de Críticos de Arte a la mejor escritora novel.

Los nueve relatos de Qué vergüenza transitan por la intimidad de hombres sin trabajo, de padres inmaduros incapaces de asumir su papel, de hijos abandonados, a la deriva, testigos y víctimas de los fracasos de sus progenitores, de jóvenes desasosegados por no encontrar su lugar en el mundo, de personajes, en suma, que relatan experiencias cotidianas tras las que se esconden las miserias inherentes a la condición humana. 

La técnica de Paulina Flores es depurada y minimalista o depuradamente minimalista: una historia corriente expuesta con sinceridad, mezcla de crudeza y ternura; objetos perturbadores, inquietantes o simbólicos; acciones cotidianas, aparentemente triviales, pero que pueden llegar a ser muy importantes en el futuro si se viven en la infancia; atención al detalle, en apariencia insignificante, pero siempre decisivo; personajes que se buscan en su pasado para entenderse en el presente, que viven la frustración del paro, la soledad, el desamor o la descomposición familiar; una mirada impúdica que irrumpe en su intimidad y rebusca en sus cocinas, cuartos de baño, en los cajones de las mesillas de sus dormitorios, etc., para indagar más allá de la cotidianidad; temas recurrentes que gravitan entre el regreso a los espacios mentales de la niñez y la pérdida de la inocencia, pasando por el amor-desamor, la vulnerabilidad y la amistad. 

La historia corriente se puede resumir en pocas palabras: un padre de familia parado es acompañado por sus pequeñas hijas a un casting; una joven tiene un encuentro sexual con un hombre apuesto; un par de amigas se juntan para tomar algo y rememorar la época en la que trabajaron juntas; la seducción de una niña en la playa; una mujer recuerda con gratitud a su niñera y sus enseñanzas para la vida (la tía Nana, protagonista que da título al relato, tiene mucho de la Félicité del cuento “Un corazón sencillo” de Flaubert), etc.

El mundo de Paulina Flores no tiene por qué ser el nuestro, sin embargo, lo termina siendo. Bastan cuatro palabras para introducirnos en él y que se nos pegue a la piel la experiencia vivida por sus personajes gracias a una viveza emocional insólita en una escritora tan joven, que consigue vestir la ficción con la textura de una vívida realidad, pero no lo hace con datos históricos ni grandes acontecimientos, sino con hechos cotidianos: se busca trabajo bajo un sol castigador, se pasea por un parque en bicicleta con una niña en su parrilla, niños que juegan, comen sandías y traman aventuras, se ven películas infantiles –La Sirenita-, series –Sinfeld- o dibujos animados -Los caballeros del Zodiaco- etc., se formulan preguntas, la mayoría de ellas superficiales, etc. 

El Chile de Paulina es el de los ciudadanos sin trabajo –cesantes, los llaman allí-, de mujeres sin amor, de hijos de familias desestructuradas, de jóvenes desorientados, etc.

Sus relatos están habitados en su mayoría por protagonistas femeninos o por niños y esto podría hacernos pensar que sus cuentos son para mujeres o literatura feminista, pero no es así, en ellos no hay ideología, ni actitud combativa, ni denuncia, ni moraleja -lo que no significa que no reflejen preocupaciones, cierta crítica social y más de alguna vivencia personal-, solo hay literatura y comprensión de la naturaleza humana, sus personajes no son buenos ni malos, no se trata de juzgarlos sino de descubrir con ellos aquella pregunta que nos concierne, y tal vez, aunque no sea fácil, quizá también la respuesta.

Paulina Flores escribe sin exhibiciones ni énfasis retóricos, con precisión que al tiempo que delimita se expande en ocasiones en sutilezas y matices, pero sin complicar la sencillez de su prosa, con buena mano y excelente oído para los diálogos.

Los relatos de Qué vergüenza son una portentosa mezcla de influencias narrativas maestras (Alejandro Zambra, Chéjov, Munro) con esa lucidez insólita que se llama mirada propia y un lenguaje embridado con pulso firme.

PAULINA FLORES, QUÉ VERGÜENZA, Barcelona, Seix Barral, 2016.





jueves, 7 de septiembre de 2017

DE GENIOS Y GENIALIDADES AMANTISTAS: UNA EFÍMERA GENIALIDAD DEL SIGLO XXI (VIII)






FOTO HERALDO DE ARAGÓN



Ya en el siglo XXI, el músico turolense Javier Navarrete, ganador de un Premio Ariel, un Emy, etc., compone para su estreno en San Pedro, la misma iglesia en la que se desarrolló la tragedia -con su particular acústica gótica-, un drama musical atemporal con tintes surrealistas, en el que fusiona con acierto la tradición musical aragonesa y la sensibilidad de la vanguardia.
FOTO DIARIO DE TERUEL
 Su libreto se ajusta en lo esencial a la leyenda, pero se permite contundentes licencias que pretenden humanizar la historia y acercarla al espectador sin focalizarla en tiempo alguno, a lo que también contribuyen la austera puesta en escena y un vestuario ecléctico. 
FOTO DIARIO DE TERUEL

En lo musical tiene una estructura de retablo medieval, de sucesión de cuadros protagonizados por los distintos personajes de la tragedia y supone una acertada mezcla de lenguajes musicales adaptados a la personalidad de cada uno de ellos. Fue un plato de alta cocina musical, bocatto di cardinale, genial y efímero. Un canto del cisne que parece ser se volverá a cantar. Que así sea.